Un Halloween Cardiopata: El Viejo Molino de Aceite

EL VIEJO MOLINO DE ACEITE

Dedicado a mi padre:
Ese extraño ser que nunca creyó
En los fantasmas del pasado.



En Cogollos Vega, según llegas a la plaza del pueblo y luego siguiendo el camino todo recto y hacia abajo, hay una casa con un pasado tan oscuro como la noche.
En esa casa nadie duerme en paz,… salvo los muertos. ¿O tal vez ellos tampoco pueden descansar?
Tiempo atrás esa casa era, en época de musulmanes, un molino donde se hacia el aceite que usaba todo el pueblo.
Omar el molinero era, según dicen, un hombre musulmán fornido pero de paz.
O lo era hasta que escuchó cierto rumor malintencionado, y falso, acerca de su esposa, su queridísima Anabel, cristiana amable que, por encima de todo, quería a su marido.
Las cotillas del pueblo no toleraban demasiado bien que un musulmán y una cristiana tuvieran una vida marital mejor que la suya así que difundieron el rumor de que la molinera era infiel a su esposo con cuantos hombres se le atravesaban sin importar su credo.
Un dia el molinero estaba en la plaza del pueblo cuando ese rumor llegó a sus oídos.
Debido al carácter amable de su querida esposa ni siquiera dudó de la inocencia de su esposa.
Cuando la noche cayó sobre el pueblo y las luces de las casas se encendieron como ojos de fuego esperando una reacción del molinero por el chisme acerca de su mujer, pasó algo evitable, si el molinero hubiera mantenido su fe en su mujer en vez de darle al coco con sus absurdas dudas.
El molinero llegó a casa cansado en el momento en que encontró a su mujer sirviendo la cena con una sonrisa en los labios y en compañía de otro:
Su hermano José. Hermano al que él no conocía.
En ese instante, cuando la vio sonreír y con otro hombre, los celos lo enloquecieron y pensó que lo oído en la plaza era cierto.
No hizo ninguna comprobación, ninguna pregunta, y no quiso obtener pruebas acerca de la supuesta infidelidad de su esposa antes de hacer lo que hizo.
Simplemente, sin hacer preguntas la mató ahogándola con la almohada mientras ella dormía y después quemó el molino con el cadáver de la molinera dentro para ocultar la gravedad del delito que acababa de cometer pero con la mala suerte de que en el incendio el tambien murió, gritando y sin ser escuchado por nadie.
Años más tarde, una pareja de novios que pasaba por ese lugar, al ver que llovía trató de ponerse a cubierto durante la noche.
Por razones que nadie alcanza a entender sólo salio el chico.
 A la chica la encontraron medio desnuda y sin vida. Dicen que la mató el novio porque el fantasma del molinero, que aún sigue en la casa, hizo que el chico enloqueciera como él lo hizo para que su historia se repitiera.
Durante años se dijo que esa casa y el molino estaban malditos, que quien entraba allí no descansaba ni encontraba la tranquilidad.
Sólo se sabe que quienes trataban de conciliar el sueño en una de las habitaciones de la casa se despertaban escuchando al hombre de turbante primero acercándose a ellos con una almohada y una hora después rodeado de una luz roja fuerte y de gran intensidad chillando como nunca se había oído chillar a nadie en ese lugar.

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