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lunes, 9 de enero de 2012

Fayrlantis: Dia 2:La Hija del Mar

Hubo un tiempo en el que los marineros asociaban los cantos de una sirena a la funesta  idea de que, quien los escuchaba, acababa durmiendo en el fondo del mar.
Si embargo en este mundo casi de fantasía, he descubierto que esa idea es sólo un estereotipo que, muy posiblemente, oculta algo más.
Nada más salir del lugar tan tétrico donde se encuentra el “guardia” al que llaman “El Guardián Eterno” me encontré frente a un lugar precioso, con árboles, una pradera realmente amplia y un magnifico mar de un color tan azul  que ciega. Allí, en la playa conocí a unas mujeres realmente increíbles.
Desde el primer instante me recibieron muy bien. Incluso me dejaron probar algo que ellas llaman “Yoripeca”, una bebida especial muy parecida a nuestro vino, sin alcohol y mucho más dulce. Estaba delicioso. Una de ellas a la que decían “Toria”, algo así como una mujer sabia y medio chamana, me contó algo sobre ellas: su historia.

La historia de las hijas de mar, si querida Nadia, esas mujeres tan amables eran lo que en nuestro mundo llamamos “sirenas”.Toria, o la “Toria”, se alzó muy lento, se colocó en el centro del circulo que formábamos todas y habló en tono solemne, serio y con mucho respeto hacia el pasado de aquellas mujeres. Su propio pasado.
“Hace generaciones y generaciones nosotras y nuestras hermanas de raza éramos mujeres mortales cuyo único placer era nadar en el mar.
Teníamos padres, hermanos, esposos, hombres con los que convivíamos.
Llevábamos una vida sencilla, sin molestar a ningún ser vivo.
Hasta el día en que llegó “Guaré”, la tormenta. Nunca supimos de donde vino, ni porqué.

Los más valientes y los más jóvenes de nuestros hombres fueron a pedir ayuda a “BabáNebú”. Fue inutil. Nuestros hombres no recibieron respuesta.
Nosotras preguntamos una y otra vez a la diosa que hicimos para merecer ese castigo.
Tampoco nosotras pudimos obtener respuesta.
“Okarió”, el líder de los hombres de nuestra tribu, desesperado fue a reclamar a “BabáNebú” su silencio. “Okarió” estaba furioso. “BabáNebú”y “Okarió”,  lucharon a muerte.
“Okarió” perdió la batalla.

En castigo por su insolencia y su osadía, “BabáNebú” aniquiló a algunos de nuestros hombres y a los otros los convirtió en”Kamabás”.A nosotras, nos impuso una maldición. A nosotras y a nuestras hijas: Si nuestra piel se mantiene seca conservamos nuestra forma humana pero si toca el agua, nos convertimos en “Gáragas”.

En cuanto a nuestras hijas, debemos separarnos de ellas apenas nacen, debido a su parecido con los bebes mortales, y dejar que las cuide y las críe una familia de mortales sin hijos, hasta que cumplen los trece años de edad.

En ese momento “BabáNebú” las llama para que regresen al hogar donde nacieron.: nuestra comunidad, nuestra tribu, nuestro hogar, sus raíces que son las nuestras.”  Cuando me marchaba algunas fueron a nadar.
Sólo comprendí lo que contó “Toria” sobre su dolor y lo que eran cuando al irme las vi entrar en el agua. Sus piernas se transformaban en preciosas colas de pez con escamas muy plateadas y brillantes. Un espectáculo realmente hermoso. Y adivina...
¡En nuestro mundo, los”Kamabás”  son tritones y las “Gáragas” son hijas de mar o sirenas!

domingo, 8 de enero de 2012

Fayrlantis: Dia 1:El Guardian Eterno

Desde que el mundo es mundo y desde que el ser humano se encuentra en este planeta, planeta  que él mismo se está encargando de destrozar día a día de un modo tan agresivo, ha nacido gente y también ha fallecido otra gente en todas las partes del mundo.
Todas esas personas, se supone, tenían alma.
En ese caso ¿nadie se  ha preguntado qué o quién cuida de que todas esas almas se queden donde están? ¿Qué o quién se encarga de evitar que esas almas de personas que fallecieron regresen para asustar a los vivos?
Sin duda el mundo de los muertos debe tener un vigilante muy fuerte y poderoso. ¿no crees?
De eso te quiero hablar hoy. De “El Guardián Eterno”.
El primer personaje que me encontré nada mas llegar a Fayrlantis.

Hace muchos siglos vivía en Irlanda un ladrón muy ambicioso y muy cruel.
Ese ladrón se hacía llamar “Leprechaun” (Léase leprecón).
No había castillo, casa, iglesia o monasterio que no se librara de que él le diera un buen repaso de enseres si ese hombre entraba.

Un año un museo de su ciudad(o algo parecido de aquella época) exhibía una joya muy lujosa y por tanto muy cara.
La joya exhibida era “El corazón de Irlanda”, una gema que “se perdió” hace no se cuanto tiempo en el reinado de un rey de nombre impronunciable.
“Leprechaun” no era muy aficionado al conocimiento así que nunca intentó averiguar nada de la joya, nunca lo hacía cuando iba a robar algo, ni a quien pertenecía antes de perderse, ni su historia, nada salvo lo cara que era y el muy buen precio que podía sacar y, obviamente, el dinero que iba a ganar una vez la vendiera en el mercado negro .

No supo jamás que la razón por la cual esa joya “se perdió” fue para evitar que su maldición alcanzara a algún mortal iluso.
“Leprechaun” no lo sabía y eso le llevó a ingeniar el modo para entrar en el museo y llevarse “El corazón de Irlanda” consigo para venderla en otro país.
Y lo hizo, o al menos, lo intentó.
Esperó a la noche y siguió punto por punto su plan.
Cuando llegó hasta el lugar donde estaba  la joya algo muy raro empezó a sucederle.
Apenas tocó la gema, al lado de su cabeza le salió otra y sus pies se multiplicaron por dos.
En su huida de la vigilancia del museo se miró en el cristal de una de las muchas urnas que había en una de las salas.
No  soportó ver su rostro reflejado en ese bendito cristal.
De pronto pensó que nadie volvería la cara para verlo nunca más sino es para reírse de él o gritar de puro miedo.

Cuando, al ver esta imagen de si mismo se mató, la justicia divina dictaminó que para pagar su delito debería cuidar de la puerta del mundo de los muertos.
Irónico, ¿cierto? Ya que era un ladrón tendría que hacer lo contrario de lo que hacía durante su vida en la tierra. Lo condenaron a hacerlo por toda la eternidad.
Y ahí sigue haciendo como “El Guardián Eterno” lo que como “Leprechaun”  no hubiera hecho jamás: Guardar algo valioso y cuidar que nadie se lo lleve.

Hungarian Rhapsody No. 2 (by Liszt) Liszt

Hungarian Rhapsody No. 2 (by Liszt) Liszt Soundcloud:No Origen Biblioteca Audio Youtube:Si Youtube:No Imagen de Robert Balog en Pixabay Ví...